El 5 de febrero, víctima de un infarto, murió en Río Cuarto el atleta argentino Norberto René Aimé, destacado a fines de los 70 y principios de los 80. Además de su proyección deportiva, dejó una huella profunda por su desempeño como soldado en la guerra de Malvinas, en 1982.
Conocido como “Cacho”, Aimé nació el 14 de enero de 1963 en Adela María, en el departamento cordobés de Río Cuarto. Desde pequeño vivió en la ciudad de Río Cuarto, donde inició su camino deportivo bajo la conducción del formador Edmundo Denner.
En un reportaje, Aimé recordó cómo llegó al atletismo: “El me vio en competencias intercolegiales y me invitó a acercarme al atletismo, donde enseguida me sentí a gusto, por lo que hacía y por el grupo de amigos. Al año ya había obtenido un título sudamericano de menores. Edmundo era de esa clase de formadores que tienen nuestros deportes, también lo hacía en natación”.
Sus títulos y marcas en el atletismo argentino
Con apenas 14 años, ganó el título nacional del hexathlon de menores en Santa Fe, en 1977, al reunir 3.789 puntos. Un año después, retuvo ese título en Mar del Plata con 4.253 puntos, registro que era récord sudamericano, y en ese mismo evento venció en lanzamiento de bala con 15.30 m.
Luego fue convocado a la Selección Nacional para el Sudamericano de Montevideo, disputado en el Liceo Militar General Artigas. Allí también se consagró al ganar el hexathlon con 4.048 puntos y, además, quedó 4° en bala.
En 1979, aún en la categoría “menores”, fue la gran figura del Campeonato Nacional en Villa María: ganó bala (16.73), disco (45.82) y el hexathlon con 4.094 puntos. Ese mismo año compitió en el Nacional Juvenil (u19), donde fue subcampeón de disco y tercero en bala, pruebas ganadas por el santafesino Roberto Malatesta.
Ya como juvenil, Aimé ganó bala y disco en tres ediciones consecutivas de los Campeonatos Nacionales: 1980 en Mar del Plata (u19) con 15.21 en bala de 6 kg y 42.54 en disco de 2 kg; 1981 en Buenos Aires (u20) con 14.92 y 46.26; y 1982 nuevamente en Buenos Aires con 15.29 y 44.36.
En 1981 también se proclamó campeón nacional de mayores en lanzamiento del disco, en Mar del Plata, con 47.74 m, convirtiéndose en uno de los más jóvenes ganadores del historial de la prueba.
Selección, Ferro y el salto internacional
Participó en dos Sudamericanos Juveniles. En 1980, en Santiago de Chile (u19), fue campeón de disco con 45.14 y subcampeón de bala con 15.26. En 1981, en Rio de Janeiro (u20), fue subcampeón de ambas pruebas con 15.78 en bala y 45.54 m en disco.
A principios de los 80 se incorporó al equipo de Ferro Carril Oeste. En ese período fue incluido en la Selección Argentina para el Sudamericano de mayores en La Paz (1981), donde quedó 4° en disco con 45.52.
Dos años más tarde, y pese a haber atravesado la experiencia de la guerra, continuó compitiendo y logró su mejor marca personal en disco: 51.60 m al ganar el torneo Pedro Candioti, en Santa Fe, el 30 de julio. En bala, su mejor registro con el implemento de mayores fue 14.35 m en 1981, en Rosario.
En 1983 participó en el primer Campeonato Iberoamericano del nuevo ciclo y terminó 5° en Barcelona con 48.40 metros, en una prueba ganada por el cubano Luis Mariano Delis (bronce olímpico en Moscú 80) con 65.24 m. Semanas después, en el Sudamericano de Santa Fe, Aimé fue 6° con 46.94 m.
Su actuación como soldado en Malvinas
En 1982, un año antes de su participación internacional de 1983, Aimé integró como soldado la compañía Güemes, del Regimiento de Infantería N° 25, asignada a la defensa del Puerto San Carlos. La unidad estaba bajo el liderazgo del Teniente 1° Daniel Esteban, con los subtenientes José Vázquez y Roberto Reyes, y 64 soldados. Uno de ellos era Norberto Aimé: tenía 19 años y recién cumplía su cuarto mes de servicio militar.
El libro de Nicolás Kasanzew relata que, cerca de las 8.40 del 21 de mayo, ante el avance de paracaidistas ingleses y la llegada de un helicóptero Sea King, Esteban ordenó fuego libre. Según la descripción, el aparato fue alcanzado y se desplomó; en ese momento, Aimé se paró de cara a los paracaidistas y gritó: “¡Viva la Patria!”. El texto también señala que, tras derribar con fuego reunido de fusiles un par de helicópteros más, la fracción se replegó a Puerto Argentino.
El teniente general Martín Balza escribió una memoria sobre esa batalla y destacó que la compañía derribó y averió helicópteros, ocasionó bajas, alertó a Puerto Argentino y fue testigo del ataque de la Fuerza Aérea Sur (FAS) a la flota británica. Balza consignó que la fracción, aislada a 90 km de Puerto Argentino, enfrentó el desembarco británico y logró replegarse tras una marcha a pie de tres días y tres noches; y precisó el saldo de 3 heridos, bajas del adversario estimadas en más de 10 entre muertos y heridos, 2 helicópteros derribados y otros 2 averiados.
En ese marco, Balza citó el testimonio del Teniente Esteban: “Siempre con el soldado Norberto Aimé a mi lado”. Esteban fue condecorado con la medalla “La Nación Argentina al valor en combate” por acciones en la zona de San Carlos.
Su vida después de la guerra
En una de sus últimas entrevistas, Aimé sostuvo: “El valor de todos nuestros soldados fue admirable. Con el tiempo, y ya mayor, comprendí que los conscriptos, los más jóvenes, habíamos ido a una guerra sin la instrucción ni la experiencia necesarias. Pero son temas que uno comprende con el tiempo. Durante la guerra no había posibilidad de evaluar eso. El valor de todos nuestros compañeros era admirable. La vuelta, trabajo muchos problemas, fue muy doloroso”.
Como se señaló, Aimé volvió por un tiempo al atletismo, pero se alejó luego de sus veinte años, formó familia (algunos de sus hijos también se destacaron en el deporte) y mantuvo el vínculo con compañeros del atletismo. En 2019, por ejemplo, fue anfitrión en Río Cuarto de un reencuentro con atletas de distintas generaciones.











