Luisana Ripoll y la herencia de la velocidad

Las pruebas de velocidad en el Nacional u18 que se está desarrollando en el Cenard ofrecen un buen nivel, tal como se viene observando en distintas competiciones de las últimas temporadas. Morena Zárate, bonaerense de Lincoln, ganó los 100 metros femeninos con 12.02, que constituye el récord de Campeonato y la tercera marca del historial u18. Entre las participantes de las eliminatorias de esa prueba apareció, con su registro personal de 12.86 en la cuarta serie Luisana Ripoll, de Misiones.

            Y su nombre nos lleva inmediatamente al de uno de los más promisorios atletas que surgieron en la velocidad argentina, casi seis décadas atrás: Carlos Alberto Ripoll, su abuelo. Todavía hoy, sus 10.4 logrados el 12 de noviembre de 1966 en Comodoro Rivadavia constituyen el mejor registro argentino para la categoría u18 con cronometraje manual (aunque este ya se ha discontinuado):

            Carlos Ripoll nació el 24 de mayo de 1949 en Leandro N. Alem, Misiones,  y ya en los Campeonatos Nacionales de mayores de 1965, en San Juan y con apenas 16 años, estuvo entre los finalistas de los 100 metros (fue 4° con 11.00 y también 4° con la posta 4×100). Representaba a  Córdoba, ya que cursaba en el Liceo Militar General Paz.

            Fue la gran figura del equipo argentino en el Sudamericano Juvenil de 1966 en Montevideo, donde se proclamó campeón de 100 (10.5), 200 (22.0) y con la posta 4×100 (41.9). Poco después, en la citada presentación en Comodoro Rivadavia, tuvo otro desempeñó relevante. Era un match entre las selecciones de mayores de la Argentina y Chile y allí Ripoll ganó los 100 metros con 10.4 que significaban la plusmarca sudamericana juvenil y quedaban a sólo 1/10 del legendario récord nacional absoluto que Gerardo Bönnhoff había logrado en 1945. En el mismo match, Ripoll –junto al saltarín Alfredo Boncagni, Roberto Schaefer y el gran Andrés Calonje- ganaron la posta 4×100 con 41.3, estableciendo el récord argentino.

            Pese a que se trataba de una gran promesa atlética, inclusive fichó para representar a Gimnasia y Esgrima en Buenos Aires (uno de los equipos de mayor tradición y poderío), la campaña de Ripoll luego fue irregular. No obstante, volvió al siguiente Sudamericano Juvenil en Sao Bernardo do Campo, en Brasil donde integró la posta campeona en 4×100 y fue segundo en 100 metros con 10.8, en gran duelo con el colombiano Jimmy Sierra.

            En 1969 asistió al Sudamericano de mayores en Quito y avanzó a la final de los 100 metros, que reunió a los mejores velocistas de aquella década: el chileno Iván Moreno retuvo el título con 10.6, el mismo tiempo que el peruano Fernando Acevedo, con medalla de bronce para Calonje (10.7) y cuarto puesto para otra leyenda, el colombiano Pedro Grajales (10.8). También con 10.8 quedaron el local Jacobo Bucaram –hermano de Abdaláh, luego controvertido presidente de su país- y Ripoll en el sexto puesto.

            Ripoll venía de una familia de larga trayectoria política. Y su padre, Francisco Victorino, fue asesinado en diciembre de 1972 durante un congreso del PJ, cuando iba a ser proclamado candidato a la gobernación. Parte de aquella época de violencia. Ripoll hijo se alejó del atletismo para dedicarse también a la militancia política. Con el golpe del 76, sufrió persecución y cárcel. Co la vuelta de la democracia, ocupó distintos cargos –fue subsecretario de Bienestar Social en su provincia, entre otros- y más adelante colaboró con la difusión del atletismo.

            Luisana, su nieta, se inició en la gimnasia, tanto artística como aeróbica. Pero en los últimos tiempos comenzó a probar sus dotes de velocistas, entrenando con Verónica Morcillo en la pista Erico Barney del Cepard, en Posadas, que se ha convertido en una importante plaza del atletismo nacional. Luisana fue la ganadora de la velocidad de su categoría en los Juegos Misioneros del año pasado, cuando también asistió a su primer Nacional u18 en Resistencia, quedando sexta con la posta corta. Ahora asomó en el Cenard, junto a otra promisoria camada de velocistas argentinas.

(foto Luisana y Carlos Ripoll, por Agencia Misionera)