Gabriela Sabatini, un orgullo del maratón BA

Faltaba media hora para el comienzo, asomaba el primer sol de la mañana, se escuchaba el recital de pop y soul de Johana… Y una vez que la multitud de corredores palpitaba la largada, comenzó a escucharse el himno nacional. Un grupo de jóvenes tenores y sopranos, con la indumentaria de los corredores, se fue acercando al escenario y después todas las voces se unieron, mientras decenas de banderas argentinas ascendían en la zona. Pero el otro impacto estaba por llegar: fue cuando los animadores del Maratón (Gustavo Montes y Carolina Rossi) anunciaron quién daría la señal de largada: nada menos que Gabriela Sabatini, la más notable deportista argentina de todos los tiempos, campeona del US Open de Tenis en 1990 y recientemente galardonada por la Federación Internacional por su taryectoria.

Con su carisma y arrolladora simpatía, con apenas unas palabras (“Los mejores deseos, fuerza para todos”) Gaby dio esa señal momentos después. La sirena se escuchó y miles de esperanzas se lanzaron a recorrer la ciudad, cada uno en su ritmo, cada uno con su ilusión. Fueron más de 10.000 los que partieron, un poco menos los que consiguieron completar el mítico trayecto de 42.195 metros. Y también fueron miles los que salieron a alentar -desde Núñez hasta La Boca- así como los voluntarios que atendían la hidratación, los equipos médicos que se desplazaban en patines portando sus desfibriladores para atender cualquier emergencia (afortunadamente, pocas y ninguna grave). Y varios números artísticos se alinearon a lo largo del recorrido, principalmente entre Palermo y el Centro, para darle vida, color y un clima de verdadera fiesta al evento.

Cada una de esas historias, podía conmover. Las parejas, los padres e hijos, los miles de extranjeros (principalmente brasileños, pero también equipos chilenos, uruguayos, peruanos) o hasta una organización llamada Globettroters -con maratonistas de todo el mundo, desde Japón hasta Eslovenia- que llegaron especialmente. Los discapacitados. Y con un momento especial, cuando don Eduardo Marelli -a sus 81 años, el más veterano entre todos los participantes, tal como sucediera en el 21k- que cruzó la meta en casi 5 horas, abrazado por su esposa, su hija María Belén y su nieta. “Me sentía débil por una bronquitis. Pero de ninguna manera, me lo iba a perder. Es Buenos Aires, es mi maratón”, expresó.

Sabatini, la admirada Gaby, se marchaba en su bici. Y le dejaba su mensaje de aliento a los millares de participantes. Un orgullo del maratón.

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