El adiós a un maestro: Carlos «Yoyo» López

Atleta de primera línea durante la década del 60, cuando integró la Selección Nacional, luego maestro en la etapa formativa de varias generaciones y, más recientemente, entrenador de grandes figuras como Guillermo Ruggeri y Fiorella Chiappe, Carlos «Yoyo» López ha fallecido este 23 de septiembre, a los 81 años. Había nacido el 6 de marzo de 1941.

Aunque sus comienzos fueron como velocista, se especializó posteriormente en los 400 metros con vallas, prueba en la que alcanzó una marca de 54s.2 el 24 de septiembre de 1967 en el torneo Primavera, en la pista de carbonilla de Gimnasia y Esgrima. Fue en una carrera ganada por el mejor atleta de aquella década (y uno de los grandes del historial argentino), Juan Carlos Dyrzka con 53s.1, y en la que «Yoyo» alcanzó a superar ajustadamente a Guillermo Cuello -nuestro recordman de 800- ganándose así un puesto en la Selección Nacional que, semanas más tarde, participó en el Sudamericano en Parque Chacabuco. Allí López fue 4° en su serie con 55s.7. Y poco después, en la misma pista, participó en el recordado Torneo Internacional Pierre de Coubertin, donde fue 4° en los 400 metros vallas con 55s.6. Allí se impuso el alemán Gerhard Hennige -luego subcampeón olímpico- con 52s.4, delante del chileno Santiago Gordon (52s.6), quien venía de sorprender con su triunfo en el Sudamericano. Dyrzka, por su parte, sufrió la descalificación en ese torneo Coubertin por un polémico pase de vallas en la última curva. Además, en ese mismo torneo, López integró la posta larga de River que logró el tercer puesto junto a Carlos Biondi, Carlos Heuchert y el popular Alfredo «Pájaro» Sánchez, un equipo que fue durante varias temporadas animador de las competiciones locales.

También estuvo en varios Campeonatos Nacionales de aquel momento, logrando la medalla de bronce en el 66 con 56s.2 y el quinto puesto al año siguiente. Se había presentado por primera vez en los Nacionales en Jujuy (1963) como velocista, logrando la medalla de bronce en los 200 metros con 23s0 -prueba ganada por el entonces juvenil Andrés Calonje- y alcanzando el título de la posta corta con Capital Federal en 43s.6 junto a Loschiavo, Roberto Schaefer y Guillermo Vallania. Con la Selección Argentina, además del ya mencionado Sudamericano, también estuvo en los Juegos Rioplatenses (match Argentina-Uruguay) ganando la posta 4×400 en 1968 (Montevideo) y logrando tres medallas dos años más tarde en Parque Chacabuco: triunfo en 4×400, segundo puesto en 400 vallas y tercero en 400 llanos.

Representó a Vélez Sarsfield entre 1960 y 1964, luego a River Plate y Club Sudamérica, durante su actividad competitiva, en la que tuvo como primer entrenador al recordado Fernando Lapuente (ex velocista olímpico en Londres 48 y subcampeón sudamericano de los 200 metros).

Al concluir su campaña competitiva, se inició como entrenador de atletas menores y juveniles, además de recibirse como docente en Educación Física en San Fernando. Desarrolló la escuela atlética en Gimnasia y Esgrima, donde comenzó a coordinar las actividades de este deporte en el 2001, y también impartió sus enseñanzas en la Universidad de Belgrano y en el Instituto Lange Ley, enter otros. Y su «filosofía» de trabajo podría resumirse en aquello que le comentó al periodista (y hoy destacado maratonista) Willy González en una entrevista para The Fartlek hace pocos años: «Mi escuelita es cómo entreno yo, qué quiero del atleta. Quiero que esté sano, que estudie. El atletismo, y el deporte, tienen fecha de vencimiento. Entonces yo quiero que hagan lo mejor posible, pero que estudien y se reciban». Y siempre recalcaba la necesidad de dosificar las exigencias: «Hay que tener paciencia, saber esperar, no quemar etapas con el atleta (…) Seré mejor entrenador si sé esperar al atleta, no sí lo apuro».

El mendocino Guillermo Ruggeri fue uno de los mejores atletas bajo la conducción de «Yoyo». Le convenció de dejar las pruebas combinadas para concentrarse en los 400 metros con vallas y allí Ruggeri produjo un hito el 9 de abril de 2017 al bajar por primera vez la frontera de los 50 segundos y, con 49s.79, batir un récord nacional que tenía casi medio siglo de vigencia: el que había logrado Dyrzka en los Juegos Olímpicos de México. Dos meses más tarde, la satisfacción fue aun mayor: Ruggeri mejoró otras siete centésimas y se apoderó de la medalla dorada en el Sudamericano de Asunción, devolviéndole al atletismo argentino una hegemonía que extrañaba desde aquella época de Dyrzka. Ruggeri también fue semifinalista del Mundial de Londres en esa temporada (llevó el record a 49s.69) y volvió a mejorar la plusmarca con 49s.28 en los Juegos Odesur, en Cochabamba, en junio de 2018. Al mismo tiempo, otra de las atletas preparadas por Carlos López, Fiorella Chiappe, ganaba los 400 vallas para damas, delante de dos valores que hoy se encuentran entre las mejores del mundo: la colombiana Melissa González y la panameña Gianna Woodruff (actual finalista olímpica y mundial).

«En mi campaña como atleta tuve el privilegio de competir a nivel nacional con Dyrzka, además de compartir entrenamientos cuando integrábamos la Selección o representábamos a River. Y como entrenador, disfruto de otro privilegio, contar con un atleta de la calidad de Ruggeri quien, por esas cuestiones del destino, es el heredero del récord de Juan. Al establecer un vínculo entre ambos, lo primero que debo señalar es la tenacidad, la disciplina y el amor por el atletismo. Así era Dyrzka, así es Ruggeri», escribió hace poco «Yoyo» López en uno de los capítulos del libro «Prodigio sobre vallas» (Biblioteca Digital de Atletismo Sudamericano). Allí también explicaba las diferencias en los sistemas de preparación física y técnica respecto a medio siglo atrás y resaltaba que «la velocidad y la técnica son importantes porque se complementan. Pero lo más importante en esta prueba (400 metros vallas) es el ritmo en el pasaje de las vallas y el autodominio de la distancia».

Recibió entre sus distinciones el trofeo «Pierre de Coubertin» durante el clásico Semana del Mar, en Mar del Plata (2006) y también fue una de las personalidades premiadas en 2019 en La Usina del Arte, cuando la FAM celebró su Centenario.

 

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