El adiós a un gran lanzador de jabalina: Néstor Pietrobelli

Este miércoles 20 de abril a los 71 años –había nacido el 8 de septiembre de 1950- falleció en Trenque Lauquen uno de los más grandes lanzadores de jabalina del historial atlético argentino: Néstor Alberto Pietrobelli. Fue campeón y recordman nacional en la década del 70, también padre (y entrenador) de otro gran exponente de esta disciplina, Pablo Andrés. Y desarrolló, como ingeniero civil, una destacada trayectoria.

Los abuelos de Néstor habían llegado de Italia para trabajar la tierra y lo hicieron en unas 200 hectáreas, cerca de Beruti, que pasaron de generación. “Crecí en la zona rural, fui a la escuela de campo, recuerdo el tambo manual”, recordó Néstor en una entrevista.

Estudió ingeniería en Bahía Blanca y allí también comenzó a trabajar en el trazado de rutas. Aunque un llamado de su padre por una afección de salud lo hizo volver a radicarse en Trenque Lauquen, un par de años antes de la inundación que devastó toda la zona en 1987.

También en Bahía Blanca fue donde Néstor Pietrobelli comenzó a sobresalir como lanzador de jabalina y a principios de los 70 ya se encontraba entre los mejores valores del país. Aún con más de 40 años, y con más de dos décadas de competencia, seguía vigente el más grande lanzador –hasta aquel momento- en nuestra historia, Ricardo Matías Heber. Y Pietrobelli tuvo la oportunidad de competir y aprender junto a este inolvidable baluarte de Gimnasia y Esgrima.

En su primer Nacional (1969), justamente en el campo de GEBA, Pietrobelli consiguió el tercer puesto con 58,12 metros, triunfando Heber con 64.60. En la temporada siguiente, Pietrobelli ya se mostraba por arriba de los 60 metros (63.84 fue su mejor marca, lograda en Bahía Blanca) y también alcanzó su primer título nacional con 59.96 m. en Córdoba. En 1971, Pietrobelli (64.44 m. en Buenos Aires) ya se instalaba como el número 1 del ránking, aunque en el Campeonato Nacional celebrado nuevamente en la capital cordobesa ocupó el cuarto puesto, en tanto Heber, a sus 44 años, conseguía el último de sus trece títulos. El Nacional de 1972, que retornó a GEBA, fue ganado por Rolf Bühler, un suizo que se había radicado ese año en nuestro país y consiguió una marca de 72.34 que era totalmente inaccesible para los nuestros (Pietrobelli se llevó la medalla de bronce con 60.82, aunque en esa misma temporada había progresado hasta 65.48 metros). Y fue convocado para la Selección Argentina en el triangular ABC, en Rio de Janeiro, ocupando el cuarto puesto.

La temporada de 1973, además de significar un nuevo avance para el lanzador que representaba a Bahía Blanca (67.58m.), le dio también la oportunidad de competir junto a dos de los mejores especialistas del mundo. Sucedió el 28 de octubre de 1973 en Parque Chacabuco, durante una de las ediciones más espectaculares del Torneo Barón Pierre de Coubertin que organizaba el Club Sudamérica con su “motor”, Pedro Cáccamo. Allí se vio un duelo memorable entre el finés Jorna Kinnuen –luego recordman mundial- y el alemán Klaus Wolfermann, quien se había consagrado campeón olímpico en Munich durante la temporada anterior. Ante una multitud de 20 mil personas, la jabalina disparada por aquellos colosos volaba en cada intento, alcanzando distancias jamás vistas en territorio sudamericano. El espectáculo resultaba casi increíbe, Kinnuen ganó con 80.80 metros y Wolfermann fue segundo con 76.58. Pietrobelli se dio el gusto de participar allí y liderar a los especialistas argentinos con 62.80 m. para lograr el tercer puesto del podio (y aún seguía Heber en la pelea, quedando 7° con 53.84…)

A principios de 1974, en Santiago de Chile, Pietrobelli hizo su aparición en el Campeonato Sudamericano, donde ocupó el 6° puesto, mientras triunfaba el colombiano Mario Sotomayor. Y meses más tarde, en Mar del Plata, recuperó su cetro nacional con 65.10.

Néstor Pietrobelli alcanzó su mejor rendimiento en 1975. En el Campeonato Nacional, a principios de octubre en Parque Chacabuco, fue superado por el juvenil y figura emergente de la disciplina, el entrerriano Angel Ramón Garmendia. 67.18 a 64.10. Dos semanas después, en el mismo escenario y en el último test antes del Sudamericano de Rio de Janeiro, Pietrobelli cumplió su más ansiado objetivo: batió el legendario récord argentino que Heber mantenía desde 1951 con 71.04 metros, siendo hasta entonces el único jabalinista de nuestro país que había superado la frontera de los 70m. Pietrobelli marcó 71.56 m. el 17 de agosto de 1975, convirtiéndose en recordman nacional, aunque en el Sudamericano, pocos días más tarde, no pudo repetir esa actuación y quedó 5° con 63.00, mientras triunfaba el chileno Jorge Peña.

El 31 de octubre, en el estadio de River, se disputó un nuevo torneo internacional, ahora llamado Juan Domingo Perón (las autoridades en ese momento dispusieron que reemplazara al clásico Coubertin).  Varias delegaciones que venían de participar en los Panamericanos de México llegaron especialmente para ese torneo y, la novedad, era la aparición de un contingente de la ex Unión Soviética. Ese día, Pietrobelli conquistó el lanzamiento de jabalina con la mejor marca de su vida y batiendo su récord argentino: 71.80 metros. Entre sus vencidos se encontraba el canadiense Andres LaJoye con 70.62, quien venía del sexto puesto en los Panamericanos, mientras que Angel Garmendia fue tercero con 68.50 y cuarto, el ex campeón sudamericano Sotomayor con 67.96.

La campaña de Pietrobelli  en las competiciones atléticas prácticamente terminó allí (insinuó un breve regreso en 1979, cuando tiró 62.58 m. y ocupó el sexto lugar del escalafón nacional).

Aquel récord establecido en River fue mejorado por Garmendia en los Panamericanos de Puerto Rico (1979) con 72.24 m. Y cuando aquel modelo de jabalina fue reemplazado a partir del reglamento de 1986 –con un nuevo centro de gravedad para el implemento- una historia había concluido. Pietrobelli quedó, con el implemento antiguo, como el cuarto mejor argentino del ránking permanente, precedido solo por los hermanos Garmendia (Juan Francisco y Angel Ramón) y por el chaqueño Jesús Vicente López Ordaz.

A partir de aquel año, comenzaría una nueva historia, en la cual su hijo Pablo Andrés también tendría un papel relevante: batió cuatro veces la plusmarca nacional hasta dejarla en 79.45 (en 2007), fue campeón sudamericano en Sao Paulo 2007 y representante olímpico en los Juegos de Beijing 2008. Su heredero en títulos y récords, y el atleta que llevó el lanzamiento de jabalina a una nueva dimensión, fue nada menos que Braian Toledo. Al igual que su padre Néstor, Pablo Andrés provenía de Trenque Lauquen, estudió ingeniería y había cursado esos estudios, además de su campaña atlética, desde Bahía Blanca.

Néstor Alberto Pietrobelli trabajó sus campos pero, fundamentalmente, su trayectoria fue como ingeniero, destacándose su aporte por más de tres décadas a la Cooperativa Eléctrica de Trenque Lauquen. Siguió vinculado al deporte como preparador de su hijo en varias temporadas. Ambos también acompañaron en distintos momentos al notable atleta argentino surgido del mismo Trenque Lauquen, Germán Lauro, y Pablo es actual vicepresidente de la Cámara de Comercio en esa localidad bonaerense.

Y en los últimos años Néstor Pietrobelli también se destacó en otro deporte, el tiro con arco. Según mencionaron los medios locales “Néstor fue un destacado alumno de la Escuela Nacional de Educación Técnica, habiendo alcanzado el título universitario que lo constituyó en un destacado profesional que se involucró en distintas cuestiones de índole comunitaria, muy especialmente durante la tremenda inundación que afectó al distrito”. La Cooperativa Eléctrica, al despedirlo, resaltó que Néstor Pietrobelli  «será recordado por todos como un profesional de reconocida dedicación y responsabilidad en su trabajo en esta entidad».

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