Belén Casetta y su distinción del COA

Fuente: Diario La Capital – Mar del Plata

La marplatense Belén Casetta fue una de las figuras rutilantes de la especial noche de la gala de los Premios del Comité Olímpico Argentino (COA), el último martes.

En la velada desarrollada en Puerto Salguero, las diferentes Federaciones nacional eligieron a un atleta hombre y una atleta mujer en cada disciplina. Y al final de la noche, se entregaron los premios a los dos deportistas del año. Casetta se adjudicó el galardón en la rama femenina, y el olavarriense Agustín Vernice (canotaje), en la masculina.

Otros marplatenses distinguidos -aunque ausentes por compromisos deportivos en el exterior- fueron Leandro Romiglio y Antonella Falcione (squash), Iván Anzaldo (triatlón) y el nadador Ulises Saravia (Premio Proyección).
Luego de recibir sus premios, Casetta dialogó así con LA CAPITAL:

-Un año inolvidable. El oro panamericano, la maternidad y este gran reconocimiento del COA…
-Ha sido un año que quedará para el recuerdo. Estos premios son compartidos junto a mi familia. No es solamente un premio individual, sino que atrás mío está mi beba (Lina), que sin darse cuenta colabora con mis descansos y mis entrenamientos, porque a veces la ansiedad me desborda, yo le transmito todo y ella se porta de maravillas. Tengo mucho que agradecer a mi suegra, a mi mamá, a mi abuela, a mi marido. Sin todos ellos yo no podría estar compitiendo o entrenando. El apoyo emocional que me brindan es importantísimo, así como cuando cuidan a Lina aunque sea una horita, cuando me tocan los entrenamientos fuertes. Mi hija me acompaña a todas las prácticas, menos a las que son realmente fuertes, más específicos. Ahí no la puedo llevar.

-¿Y ahora a buscar la marca para poder ir a París?
-Ese es el objetivo. Buscar la marca mínima para los Juegos pero, como siempre digo, en familia. Si no estoy bien emocionalmente, si me despego de mi hija o de mis soportes, soy otra Belén. Con ellos, puedo ser inalcanzable, ir en busca de lo que me proponga.

-¿Sentís que evolucionaste como deportista a partir de tu maternidad?
-Sí, evolucioné totalmente. Por otro lado, también me pasa que mi prioridad es mi beba, y el deporte pasa a un segundo plano. Pero a la vez, me cambió la cabeza. Tengo otro foco, otra forma de disfrutar, otra forma de poner en la balanza las cosas y también otra forma de entrenar, de administrar mis fuerzas. Estoy entrenando acaso menos tiempo, pero mejor que otras veces. Es como que mi cuerpo tiene una batería. La mayor parte de la energía se la dedico a mi hija, y el porcentaje restante se lo dedico a entrenar, y aunque la batería esté con la carga baja, ese porcentaje está impecable. Y también me permite ir cuidándome porque no quiero lesionarme.

-¿Qué carreras o torneos vas a encarar para buscar los 9m23s que te den el pasaje a París?
-Tengo que hablar con el manager para ver qué competencias podemos hacer. Necesito carreras que sean para ir, correr, darlo todo y volver. En Europa o en Estados Unidos. Esas giras de dos o tres meses ya quedaron atrás, porque tampoco me puedo llevar a la beba y alejarla del papá. No sería justo. Menos en esta etapa, donde la beba cambia día a día. Buscaremos una carrera específica o, de lo contrario, buscar los puntos que otorgan el Iberoamericano, los Nacionales y los Grand Prix Sudamericanos. Siento que estoy para correr debajo de los 9m25s.