Se suma a la clínica de Alto Rendimiento

El maratón olímpico en el horizonte

Diario La Razón

Este es un “año olímpico”, con la particularidad que -por primera vez en la historia de los Juegos modernos- tendrán como sede una ciudad sudamericana. Río de Janeiro disfrutará de ese privilegio. Y si de Juegos Olímpicos hablamos, qué mejor que hacerlo con una de sus especialidades tradicionales, aquella que define a los más heroicos y esforzados atletas: los maratonistas. El atletismo argentino tiene una exquisita historia de maratonistas -aunque en épocas ya lejanas- y volverá a contar con representantes en estos Juegos. Desde que la “avalancha africana”, que comenzó tímidamente en los 60 y se extendió vertiginosamente en las últimas décadas, se apoderara del maratón, esta es una especialidad casi inaccesible para el resto. Pero, justamente en ese marco, es muy valioso que algunos fondistas argentinos hayan obtenido sus marcas de calificación. Y que se preparen para los Juegos, buscando allí su más alta figuración posible.
Si bien la Federación Internacional (IAAF) fijó marcas accesibles para competir -a diferencia que el resto de las pruebas atléticas, donde obtener las mínimas es muy duro- en la Confederación Argentina pidieron tiempos aún más severos. Concretamente: 2 horas y 16 minutos para los hombres (la IAAF pide 2,19) y 2 horas y 39 minutos para las damas (2,45).
Tres atletas argentinos ya consiguieron esas mínimas: Luis Ariel Molina y Mariano Mastromarino entre los varones, María de los Angeles Peralta entre las chicas. Y algunos más tienen tiempo de intentarlo -probablemente en la primavera europea- y entre ellos se encuentran Miguel Angel Bárzola (estuvo en Londres 2012 y hace poco se quedó cerca de la mínima en Valencia), tal vez Javier Carriqueo y Nicolás Ternavasio entre los hombres, Karina Córdoba y Rosa Godoy en damas. Cada país sólo puede inscribir a tres atletas con la mínima en el maratón olímpico. Por lo tanto, si más de tres consiguen ese requisito, van los que tienen mejores marcas.
La marplatense María de los Angeles Peralta (38 años) ya tuvo una experiencia olímpica -fue 82a. en Londres- y recientemente consiguió su marca para Río al señalar 2h.37m.57s en el famoso maratón de Berlín, igualando así su propio registro personal.
Mariano Mastromarino (33 años) también procede de la Ciudad Feliz, donde entrena la mayor parte del año (con puestas a punto en la altitud de Cachi, Salta). El “Colo” se ha convertido en el ídolo del atletismo de fondo de nuestro país, por su entrega, su voluntad, su evolución y espíritu de superación. Hasta hace poco tiempo fue un excelente atleta de pista -quedó a centésimas de clasificar para Londres en los 3.000 metros con obstáculos, prueba en la que fue campeón sudamericano- y posteriormente se volcó al maratón.
Sorprendió al ganar la carrera internacional de Buenos Aires en octubre 2014 con 2h.15m.28s, tras un famoso episodio (una persona de la organización creyó que, cuando iba primero, delante de los keniatas, era un “intruso” y lo quiso sacar del circuito). En julio pasado, Mastromarino produjo otra actuación resonante: la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Toronto, en un circuito duro y en una jornada tórrida. Fue el primer argentino en subir al podio del maratón de dichos Juegos desde los recordados tiempos de Cabrera y Gorno, seis décadas antes…
Luis Ariel Molina (27 años) viene de Lobos y también preparó, bajo la guía del profesor Roces, paso a paso su transición hacia el maratón. Y en la última carrera de Buenos Aires, en octubre pasado, escoltó a los favoritos keniatas para lograr una marca de 2h.15m.23s, que lo colocan entre los mejores argentinos del historial de la distancia.
Aún cuando la clasificación todavía no está cerrada, Molina, Mastromarino y Peralta tienen amplias posibilidades de llegar a Río y de preparar su aventura olímpica.
Con un clima caluroso, no se esperan allí grandes marcas. Los keniatas de turno volverán a ser favoritos, pero no tanto (atletas de Etiopía, Uganda, Eritrea, por ejemplo, también se han mezclado entre los grandes ganadores de los últimos años). Y los maratonistas brasileños -aún con marcas menos relevantes que los africanos- suelen rendir a pleno en las competiciones como los Mundiales. Después del bronce olímpico de Vanderlei de Lima en Atenas 2004, llegaron actuaciones como las de Marilson Gomes dos Santos (5° en Londres) o Paulo Roberto de Almeida Paula y Solonei Rocha da Silva, ubicados en el top 10 del Mundial de hace tres años, en Moscú.